¡Hola!

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martes, 26 de diciembre de 2017

Un año más

¡Hola amores!

Estamos en unas fechas en las que todo es alegría, todo son sonrisas y buenos deseos. Te encuentras con muchísimas personas que ves a diario, y a otras muchas que ves cada mucho tiempo, y todas te dicen lo mismo: "Que pases buena noche", "que pases buenos días", y todas esas frases que todos conocemos. Y este año a mi me ha dado por pensar: ¿y el resto del año?
Con esto no quiero decir que no deseo que la gente a la que quiero pase unos días estupendos, y a los que no quiero también, yo nunca le deseo el mal a nadie, porque no quiero que nadie me lo desee a mi. Simplemente, quiero decir que, además de estos días, quiero que todos los días del año sean buenos, y que todos los días tienen que ser bonitos, y disfrutar de nuestros seres queridos, y reírnos como niños, y tener esa chispa de ilusión que todos tenemos en estas fechas.

Por eso, me encantaría desearos que a todos que, además de pasar muy buenas navidades, tengáis un precioso inicio de año, y un precioso año entero. Que disfrutéis de cada minuto, que viváis cada sonrisa, que juguéis como niños llenos de ilusión, que cada año que venga sea aún mejor que el anterior. Que aunque en nuestra mesa falten personas que nos encantaría que estuvieran, tengamos presente siempre la alegría que nos proporcionaban, hoy, mañana y cada día, no solo en estas fechas.
Y que nuestros buenos deseos no cambien con la cuesta de enero, que luego llega la de febrero, y la de marzo... y al final todas son duras, pero con la gente que queremos, se hacen un poquito más amenas.




                                                     ¡Feliz vida a todos!

PD: Gracias por este 2017, porque aunque no haya sido el mejor año del mundo, ha entrado a mi vida gente que no pensaba jamás y que me encantaría tenerles ahí año tras año, y por hacer que mis sueños cada día estén un poquito más cerca a pesar de lo que cuesta luchar.
¡Feliz año nuevo, feliz inicio de año, y felices 364 días restantes!

domingo, 17 de diciembre de 2017

Sushi para celebrar.

¡Hola amores! ¿Cómo ha ido la semana? Cada vez queda menos para las navidades, ¿tenéis ganas?

Yo hoy vengo a contaros (y recomendaros) un lugar que me enamoró. Si me seguís por redes sociales ya lo sabréis, pero este jueves fue mi aniversario con mi pareja, y decidimos celebrarlo cenando juntos fuera de casa.
Me invitó a un lugar al que hacía mucho que quería ir, pero que por una cosa o por otra nunca había ido, y esta fue la ocasión especial.




El lugar se llama Sushicatessen, y como podéis adivinar si, es un restaurante japonés especializado en sushi.

Ahora os cuento mi experiencia: Me enamoré. La comida es maravillosa, casi no podemos terminarnos todo lo que pedimos (luego os enseño lo que pedimos) y el trato fue maravilloso.
La verdad que es un lugar al que seguro vuelvo, y si no, pediré para que me lleven a casa.
Tienen un montón de promociones y además también venden productos alimentarios (bebidas, salsas, etc.) japonesas, por lo que no solo puedes ir a comer, sino a comprar algo.







         


  Esto fue todo lo que pedimos, nos llenamos muchísimo y la comida estaba realmente buena. Para beber pedimos la que creo que es la cerveza japonesa más conocida aquí, la cerveza Sapporo, la cual nos pareció muy suave y estaba buena. Lo que más me sorprendió de la cerveza fue la lata, ya que era dura y no se abollaba cuando la presionabas, y eso es algo que, al menos por donde yo vivo, no se ve.
De postre pedimos dorayakis, algo que yo tenía muchas ganas de probar desde niña por la serie japonesa Doraemon, y me encantaron. Estos estaban rellenos de chocolate y otros de te verde, y fue el broche final perfecto para una velada maravillosa.

Aquí os dejo dos fotos mías disfrutando mucho de este sushi tan rico. Os recomiendo de verdad este establecimiento, y os dejo por aquí su web para que veáis cual es el vuestro más cercano.



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domingo, 10 de diciembre de 2017

Escapada navideña

¡Hola amores!
Hoy vengo a presentaros un plan que me han propuesto para estas navidades y la verdad que me encanta. En estas fechas tan señaladas, tenemos que estar con la familia y con nuestros seres queridos, aunque yo creo que es algo que deberíamos hacer todo el año, no solo cuando se acercan fechas especiales.
El caso que me han propuesto hacer una escapada para dos a un hotel con SPA, ¿y quién se resiste a eso? Por supuesto acepté de inmediato. Y de repente reaccioné: ¡¿Qué bañador uso ahora?!
Me puse a mirar por casa y el nuevo que me compré este verano me pareció demasiado llamativo para diciembre, y en esta época encontrar un bañador no es algo fácil, así que me puse a mirar en internet. Miré en varias tiendas y nada me terminaba de convencer, y cuando estaba a punto de tirar la toalla encontré Elegrina y me enamoré de algunos de sus bañadores. Y no sólo de eso, también tienen otra mucha ropa que me encantó.
Os dejo por aquí el link directo a los bañadores (https://www.elegrina.es/banadores ) porque además, ahora hay muchas rebajas y podéis encontrar verdaderos chollos.
Al hacer el pedido la verdad que fue super rápido, y mi miedo era la talla, y todo me fue perfecto. De verdad os recomiendo esta tienda, tanto para bañadores como para cualquier prenda, echadle un vistazo y ya veréis como algo os enamora.
Os dejo por aquí los links de los dos bañadores que elegí:
https://www.elegrina.es/banadores/bikini-demina-negro este me pareció muy bonito y elegante.
https://www.elegrina.es/banadores/bikini-detti-oro y este me enamoró, al ser dorado me pareció perfecto pensando que estamos en navidad.
Os vuelvo a dejar por aquí también el link de la tienda: https://www.elegrina.es y a la sección de bañadoreshttps://www.elegrina.es/banadores

Espero que os guste la tienda tanto como a mi.

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Y ya de paso os aviso que esta semana tendréis un sorteo de Navidad en mi Instagram!

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Para y piensa.

La vida pasa, todo a tu alrededor no para de moverse, de avanzar... y tú no sabes que dirección seguir.
Miras hacia un lado y ves un pasado del que has aprendido muchísimo, pero que te ha hecho tanto daño que te da miedo ver.
Miras al otro lado y ves el futuro, ese futuro que no sabes que te depara, que a la vez te encanta porque tienes un montón de sueños por cumplir y un montón de cosas por vivir. Piensas en las buenas, pero también en las malas, y la incertidumbre de no saber que vendrá te hace sentir tanto miedo que a veces te paraliza.
De pronto paras en seco, te miras en el presente y te pones a pensar. ¿Qué quiero? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué es lo mejor para mi?



Y ves que le gente sigue caminando, corriendo de un lado a otro, y no sabes si también piensan en su futuro o solo viven al día. Y te preguntas, ¿y si hago yo lo mismo? ¿Y si empiezo a vivir el momento y dejo de pensar en el mañana y qué pase lo que tenga que pasar?
Y en ese momento empiezas a vivir de verdad, a no pensar en el mañana porque crees en tu fuerza interior y en que podrás con todo. Empiezas a vivir cada beso, cada abrazo y cada carcajada.
Empiezas a ver que ya nadie te adelanta, porque como vives cada momento de verdad, puedes con todo, pones toda tu fuerza en cada batalla. Empiezas a ganar. Y os preguntaréis: ¿qué ganas?
Y yo contesto:
                                        ¿Qué mejor victoria que la vida? 


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domingo, 3 de diciembre de 2017

Miradas.

Recuerdo aquellas palabras: 'Lo sabrás por su mirada'.
Llegué a clase y me puse a hablar con mis compañeros, nos reíamos de cualquier tontería antes de que llegara el profesor. Y entonces entró él. Cuando me di cuenta ya estaba demasiado cerca como para evitar que olor me invadiera. Me miró y sonrió, y yo lo único que pude hacer, con la mente en otro sitio, apartarme para dejarle pasar a su sitio.
Estuve todo el día desconcentrada, risueña y con la mente en mi mundo. Me di cuenta de que todavía tenía su olor en mi mente, y la sonrisa que me invadió la cara en ese momento me hizo darme cuenta que, además de encantarme, quería poder olerlo cada día de mi vida. En el cambio de clase, me giré para hablar con mis compañeros de atrás y me di cuenta que me miraba, pero él giró la cabeza disimulando y yo me hice la tonta. Seguí hablando hasta que llegó el siguiente profesor. 
Recuerdo que ese día yo tenía un moratón en la muñeca, y en un momento el reloj me hizo daño, pero intenté ocultarlo, me quite el reloj disimulando y lo dejé encima de la mesa. Intenté seguir la clase, pero aún seguía pensando en su olor. Cada vez que intentaba dejar de pensar en él me di cuenta que no quería dejar de hacerlo, que había encontrado una zona de confort en la que me sentía de verdad cómoda y que no quería salir de ahí.
En el siguiente cambio de clase se acercó a hablar con nosotros. Se sentó en la mesa de al lado y nos pusimos a hablar entre todos. No se realmente que movimiento hice, pero él se percató de la marca que tenía en la muñeca, y me preguntó que qué me había pasado, a lo que yo contesté bajando la cabeza. Él solo me acarició la cabeza y me vio sonreír. El sonrió también y me di cuenta de que sus ojos querían decirme algo, pero no supe descifrar qué. Le dije en voz baja que algún día le contaría todo, el asintió con la cabeza y se fue a su mesa porque ya había llegado el profesor.
En esa clase mis ideas cambiaron, y empecé a pensar: '¿Cómo le voy a contar todo esto sin que se aleje de mi?'. De repente reaccioné: ¿Qué necesidad de contarle nada? Casi no he hablado con él y ya tengo la necesidad de poder contar con él, de tener su apoyo, de tenerle cerca.
Llegué a casa, seguía pensando en su aroma, y me metí a la cama pensando en él.


Hoy me he levantado y me he dado cuenta que había alguien a mi lado, giré la cabeza. Le he visto dormir a mi lado y he sentido una sensación de paz invadiendo mi cuerpo. Abre los ojos y sonríe, me abraza y se me queda mirando a los ojos. Entonces entendí aquella mirada. Esa mirada me decía que me apoyaría y que estaría a mi lado, que nunca me fallaría. 
Y es verdad, las miradas hablan, y su mirada, ese día y sin que yo lo supiera, me dijo que ya no estaría nunca más sola.